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Así como lo leen, ¡no todo está perdido con relación a los lácteos!

Si bien en los últimos años se ha puesto de moda decir que la leche es lo peor, de paso se ha satanizado el consumo de queso, yogurt y jocoque. Condena injusta, absurda e innecesaria.

El yogurt es de los alimentos procesados más antiguos de los que se tiene evidencia. Hace más de 7,000 años ya se consumía y fuera de origen Europeo, Indio o Africano, todos tenían algo en común: se hacían, como hasta la fecha, con cultivos vivos de bacterias que le daban sabor y textura.

Hoy por hoy, se hace a partir de leche pasteurizada de vaca a la que se le agregan bacterias benéficas, que se alimentan de la lactosa produciendo ácido láctico (lo que da su sabor característico). Una vez que se alcanza el nivel de acidez que se busca, se enfría para detener la acción bacteriana y agregan ingredientes como azúcar, cereal, fruta, etc.

Nutricionalmente es una maravilla ya que conserva muchas de las cualidades de la leche: aporta calcio, potasio, vitaminas B y D y sobre todo, proteína (suero o whey y caseína) que tienen una función muy importante en la construcción y mantenimiento no sólo de la masa muscular sino del sistema inmune.

Además, por todo el proceso de las bacterias, su contenido de lactosa es muy bajo (¡ya se la comieron!) siendo entonces una excelente opción para quienes son intolerantes.

De hecho, hasta para quienes no tienen problema con la lactosa, los cultivos vivos de Lactobacillus acidophilus, L. casei, L. reuteri and Bicfidobacterium bifidum (or Bifidus) pueden ser de gran ayuda ya que fortalecen la salud del intestino promoviendo una flora bacteriana sana. Estas colonias de bacterias ayudan a prevenir enfermedades porque disminuyen la permeabilidad intestinal de patógenos (“bichos malos”) y ayudan a mejorar la digestión en general.

Así que, la próxima vez que consideres la opción de alejar el yogurt de tu dieta, piensa en todo lo que te estas perdiendo de bueno. Eso sí, busca versiones sin azúcar o con poca, sin mucha mermelada, miel o cereales y asegúrate de que sean altos en proteína y tengan cultivos vivos. Para los niños no hace falta darles las versiones llenas de color y figuritas, el yogurt “normal” es suficiente, no necesitan extra calcio ni extra nada. Recuerda que sirve para preparar bebidas y platillos deliciosos, no te quedes con la idea de que sólo sirve como alimento fácil de transportar y consumir.

Para incluirlo en tu dieta y la de tu familia puedes, por ejemplo, usarlo como sustituto de queso crema o crema ácida (altos en grasa) en dips y aderezos; en smoothies o licuados va a dar textura espesa y concentrar más el sabor; para repostería o pastelería sirve como sustituto de leches, cremas y espesantes… ¿quieres un consejo? no te pierdas la oportunidad de beber un delicioso lassi hecho con yogurt, cardamomo y mango, es espectacular.

Reconcíliate con los lácteos, si no, por lo menos con el yogurt que lejos de hacerte mal, te hace bien, mucho bien.

Sol Sigal.

9 marzo, 2016 @ 8:05 pm No hay comentarios en ¡Reconcíliate con el yogurt!