¡Que sea la última vez que vuelves a empezar!

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Coyoacán, Ciudad de México.

micocina

 

La cocina de cada quien es un misterio. Nadie sabe cómo la organiza el de junto y nadie entiende por qué lo hace como lo hace. De la misma manera, lo que cada quien compra parece ser cosa extraña. Si bien en mi casa no pueden faltar las tortillas de maíz, en casa de mi vecina si no hay huevos y tocino siente que no hay nada, aunque las alacenas estén a reventar.

Lo que es un hecho es que viendo la comida que cada familia compra, puedes entender sus hábitos. Me ha tocado ir a casas donde hay 10 cajas diferentes de cereal o botes extra jumbo de Nutela y casas donde abres el refri y hay jícamas y pepinos picados. Claramente, son familias que comen diferente.

En esta ocasión te voy a platicar qué puedes encontrar en mi casa, donde vivimos adultos y niños, así que hay de todo. Creo, como lo he dicho siempre, que no hay alimentos buenos ni malos, todo es un tema de cantidad y frecuencia de consumo. Eso sí, no satanizamos nada así que espero no te sorprendas. Ahí te va:

Huevo: De hecho, es mi desayuno favorito y lo consumo casi diario. No suelo comprar orgánico ni de rancho, compro huevo rojo normal. Es una súper fuente de proteína, vitamina B y se ha visto que quien desayuna huevo come menos el resto del día. Lo combino con verduras, jamón, queso blanco o nada. Mi hija lo come estrellado sobre una rebanada de pan integral.

Palomitas: Bueno, en realidad maíz palomero. No sólo me encantan sino estoy convencida de que es LA botana. Las preparamos en una olla con muy poco aceite y les ponemos sal de mar o sal rosa. Suele ser una actividad divertida y que asociamos con momentos en familia. Eso sí, las porciones son de 3 tazas por persona y hay quienes le ponemos salsa Valentina.

Aceite de oliva: El extra virgen me encanta. No cocinamos con aceite, así que puede ser de este tipo (sabe más fuerte). Lo uso para las ensaladas combinado con vinagre de manzana o balsámico.

Aceitunas y aguacate: Diario comemos ensalada y me encanta con aceitunas (10 máximo). Si llegan amigos, es la botana por excelencia. El aguacate no puede faltar en la mesa, mi hija se lo come como si fueran dulces. Yo le pongo un poco a una tortilla o a la ensalada. Su alto contenido de grasas buenas y vitamina E lo hace el compañero perfecto para los platillos mexicanos.

Arándanos: llenos de antioxidantes los comemos de postre o los mezclamos en la ensalada. Un puñito al final de la comida quita las ganas de algo dulce sin la cantidad de azúcar de otros postres. Además, no tienen grasa.

Tortillas de maíz o de nopal: Siempre. De hecho, si hacemos algún platillo mexicano, lo hacemos con tortillas de nopal para poder comer más cantidad. ¿Quién no prefiere 4 taquitos de pollo que 2?. Mi hija come “jamonillas” que son tortilla de maíz con pechuga de pavo. Para mí las quesadillas son la cena perfecta.

Fruta y verdura: El frutero lleno y al alcance de todos me da la sensación de “hogar”. Abrir el refri y ver papaya, melón, jícama, pepino y zanahorias picados listos para comer o peras, manzanas, kiwis, plátanos y naranjas es la mejor manera de que todos comamos fruta antes que otro postre. Tratamos de dar preferencia a las frutas de temporada y junto con verduras al vapor, siempre a la mano, tratamos de alcanzar las 5 porciones al día que se recomiendan.

Chocolate oscuro: El pecado culposo. Siempre habrá barras de chocolate 70-90% cacao o cacao nibs listos para ser consumidos ante cualquier antojo. Prefiero esas opciones que las llenas de colores y sabores. Estas por lo menos tienen menos grasa o azúcar y más antioxidantes. Eso sí, la porción es limitada a un cuadrito por persona.

Hierbas y especias: Para sazonar y cocinar todo. Como no ponemos aceite, usamos toda clase de hierbas que puedan dar sabor. Completamos con sal, pimienta, ajo y cebolla y la comida queda súper buena.

Leche y yogurt: Nosotros no le tenemos miedo a los lácteos y los consumimos libremente.  A veces yogurt a veces leche pero siempre al alcance de todos. Más o menos una vez al mes compramos jocoque para poner a los sándwiches en lugar de mayonesa.

Obviamente no es lo único que hay pero creo que esto refleja un poco nuestros gustos y hábitos. Eso sí, siempre habrá agua mineral, buen café y muchas variedades de té así como un par de botellas de vino tinto (por si se llegan a ofrecer).

¿Qué es lo único que tengo y quisiera consumir menos? Refresco de dieta. Me declaro culpable, me gusta y me tomo cada dos o tres días una latita de 330ml. Creo, o me prefiero creer, que esa cantidad no hace daño si todo lo demás que se consume es saludable.

Así pues, hechas las confesiones hechas, me despido no sin antes invitarlos a que me cuenten qué hay en su cocina. Me encantará saber. Puede ser por mail a sol@solsigal.com, twitter @solsigal o en mi fan page de Facebook NutricionDeporte Sol Sigal.

20 julio, 2016 @ 12:46 pm No hay comentarios en Lo que no puede faltar en mi cocina