¡Que sea la última vez que vuelves a empezar!

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Coyoacán, Ciudad de México.

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Hay algo que tenemos en común todos, absolutamente todos y es que ya nacimos y algún día nos vamos a morir. Parece una obviedad pero muy pocos de los jóvenes o adultos se detienen a pensar en ello.

Lo que es un hecho es que, si el orden de la vida se sigue, antes de que llegue ese momento hemos de atravesar por una etapa de la vida que es compleja y puede ser o muy buena o muy mala, todo depende de las condiciones en las que estemos física, mental y emocionalmente. Esta etapa es la tercera edad o vejez.

¿Y, de qué depende cómo lleguemos? De cómo hayamos vivido nuestra vida. Creo que la clave está en haber sido sanos y felices. Haber comido bien, haber hecho ejercicio, alejarse de alcohol, tabaco y drogas, dormir, tener amigos y reír a carcajadas.

Lo que es un hecho es que quienes están ahí, ya hicieron lo que hicieron y nos corresponde a los especialistas en salud hacer lo posible para que esta última etapa la vivan lo mejor posible.

Quienes llegan sanos, ciertamente no tendrán mayor problema. Quienes no llegan en buenas condiciones necesitan algunas recomendaciones y de eso trata este texto.

Resulta que a edades mayores se presentan o complican problemas crónicos de salud como diabetes, hipertensión, hiperlipidemias, problemas cardiovasculares, renales o hepáticos. Pero también se comienza con temas de dentadura o deglución, momentos de depresión o miedo intenso, Alzheimer, en fin. No es fácil.

Muchos también ganan peso derivado de la acumulación de masa grasa y pérdida de masa muscular (sarcopenia). Si a esto le sumamos el riesgo de caídas y fracturas por osteoporosis, entendemos que la tercera edad es mucho más compleja de lo que habíamos pensado. Además, en casos extremos, puede también suceder que los adultos mayores ya no se alimenten solos o que no se desplacen con la facilidad a los lugares donde pueden conseguir comida.

Si a esto le sumamos que ya tienen gustos más exigentes y que toman medicamentos, que pueden interferir con la absorción de ciertos nutrimentos, entendemos que están bajo un elevado riesgo de desnutrición.

Es aquí donde la calidad de la dieta juega un rol fundamental. Hay que aprovechar cada bocado para nutrir todo su cuerpo. Lograr que se cubra el requerimiento total.

En el caso de la pérdida de masa muscular, por ejemplo, se sabe que los aminoácidos de cadena ramificada (leucina) pueden hacer más lenta la evolución de la sarcopenia, deteniendo la pérdida de masa muscular. El calcio en la dieta, por su parte, es el encargado principal de detener la pérdida de masa ósea (hueso). Ambos nutrientes se encuentran de manera abundante en la leche de vaca.

De ahí que es importante cuidar que:

  • • Coman por lo menos cuatro veces al día (desayuno, colación, comida y cena).
  • • Consuman todos los días productos de origen animal de alto valor biológico y fácil masticación/ deglución como la ternera, pollo, huevo, pescado y queso. También pueden consumir proteína de origen vegetal como lenteja, frijol, haba, garbanzo combinadas con cereales (pan, tortilla, arroz, pasta, papa).
  • • Incluyan en su dieta diaria 2-3 porciones de lácteos (yogurt y leche) que, dependiendo la persona, pueden ser grasa. De hecho, los adultos de esta edad pueden presentar intolerancia a la lactosa, para ello existen en el mercado productos deslactosados o sin lactosa (de origen) que no alteran el contenido de calcio ni proteína, lo que garantiza nutrientes fundamentales.
  • • Aumenten el aporte de fibra en la dieta (20-30g/día) a partir del consumo suficiente de verduras, frutas, leguminosas y cereales. En el mercado ya existen también leches que aportan fibra y yogures con probióticos, lo que mejora la digestión.
  • • Tomen entre 6 y 8 vasos de agua al día así como poco café, té y alcohol. Moderen el consumo de azúcar y sal.

Es importante considerar que a esta edad lo más probable es que se sientan satisfechos con menos cantidad o volumen de comida que lo que solían comer, por ello es importante vigilar que los alimentos sean verdaderamente nutritivos.

Muchas veces les es más fácil consumir sopas o caldos en la comida así como licuados en desayuno y/o cena. Una opción es mezclar en leche frutas, cereales y grasas y con ello tendrán todo lo que necesitan y fácil de consumir.

Finalmente, lo más importante es seguir las recomendaciones del médico que los atiende pero se puede considerar la posibilidad de suplementar con calcio (ya sea en cápsulas o con el consumo de suficientes lácteos (2-3 vasos de leche al día), magnesio y hierro.

Sol Sigal.

10 agosto, 2016 @ 2:09 pm No hay comentarios en En esto… todos somos iguales