¡Que sea la última vez que vuelves a empezar!

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Coyoacán, Ciudad de México.

Ando de viaje… tengo la fortuna de estar en Punta Cana, playa hermosa en República Dominicana. Vine al congreso de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición. Un evento con cientos de conferencias, posters y personalidades.

He escuchado muchas ponencias, unas buenas, unas no tanto y unas excelentes. hasta hoy me quedo con dos mensajes que les quiero compartir, uno tiene que ver con hidratación y el otro con edulcorantes no calóricos.

“Hidratarse es mucho más que quitar la sed, es darle al cuerpo lo que necesita”. Suena una obviedad pero no lo había pensado. Soy, como saben, promotora del consumo de agua sola pero hoy me hicieron ver que no siempre es lo mejor.

Ponían de ejemplo el lugar donde estamos (caluroso y muy húmedo) y el agua embotellada que nos dan para beber (cero sodio). Resulta que es la peor combinación. Bebemos mucho porque todo el tiempo tenemos calor y sed, pero no retenemos esa agua. Es más, no sólo no la retenemos sino diluimos los electrolitos que ya teníamos generando, sin darnos cuenta, una condición peligrosa llamada hiponatremia.

Beber mucha agua no necesariamente es estar hidratado. En condiciones de actividad, calor y humedad, es mejor usar sueros o combinar agua sola con bebidas con sodio.

Por otro lado les cuento algo que me gustó sobre los edulcorantes. Independientemente a confirmar todas las cuestiones de seguridad por las que pasan antes de ser autorizado su uso, me encantó saber que lo que permite que se autorice el uso es que no hagan nada. Si, leyeron bien, nada.

Es decir, sólo deben endulzar. Sustancias como sucralosa, acesulfame K, la sustancia del stevia, etc., deben solamente dar sabor dulce. Todas las demás cualidades como: ayudar a la reducción de peso, bajar la presión, controlar la glucosa son características que le imprimen otras personas, no quienes hacen investigación seria sobre estas sustancias.

Así como ellos dicen: no hay edulcorante perfecto, tampoco es que hagan daño. La clave está en la cantidad que se consume.

En ambos casos y en muchas otras conferencias, la gran recomendación (y casi súplica) es promover que se deje de usar el internet y todas las cosas que se publican de manera incompleta e irresponsable, como fuente de información científica. No lo son. No podemos confiar ciegamente en esas páginas, debemos saber reconocer y buscar información real y de primera fuente.

No siempre es la información más simple de leer pero sin duda es la mejor.

Sol Sigal

11 noviembre, 2015 @ 3:14 pm No hay comentarios en Dos mensajes, bueno… tres