¡Que sea la última vez que vuelves a empezar!

lun, mar, miér y jue: 7:45 am a 2pm;
Miércoles: de 4:30 a 7:30pm;
Sábado: 9:30 am a 2pm

(55) • 5658 • 1558

Agenda una cita AQUÍ

Coyoacán, Ciudad de México.

 

Estoy de vuelta. Como se habrán dado cuenta, tomé unas semanas de vacaciones. La verdad, las necesitaba. Necesitaba desconectarme del trabajo, de mi mente, del entrenamiento… necesitaba vacaciones de todo. Decidí tomar unos días para mi y no hacer nada. Nada de nada. Ni nadar.

¿Lo han hecho? Es muy relajante y enriquecedor. Si lo haces bien te ayuda a entender, a ver, a reconocer patrones de conducta y hábitos. Te ayuda a identificar qué estas haciendo, cuando y cómo. Es interesante.

Antes de decidirlo llevaba semanas bajo mucha presión. Ya saben que la mente no descansa y el que paga el precio es el cuerpo. Si la mente no para, no descansas igual, no comes bien, no fluyes. Al final, todo lleva a un colapso generalizado que obliga a frenar. Eso fue lo que me pasó.

De hecho, pensándolo a distancia (mientras lo escribo) me doy cuenta de que simplemente de pronto ya no pude mas y tuve que detenerme. Después de unos días, que coincidieron con el inicio de las vacaciones, ya lo continué de modo más decidido. Me tomé unos días. Y, ¿saben qué? Afuera no pasó nada. El mundo siguió su rumbo. Eso me da mucha paz.

Por un lado, me gusta saber que con mi trabajo he tocado vidas, me gusta más saber que no soy tan importante. Pero por el otro me dio ansiedad. Me di cuenta de que no se estar sin hacer nada, que no estoy tranquila sin someterme a una estricta disciplina y a cumplir cientos de compromisos (con los demás y conmigo misma) y eso no está padre.

Este año, como parte de todo lo que estoy decidiendo hacer diferente justo está relajarme no sólo en vacaciones sino en la vida cotidiana. Eso significa trabajar, pero hacerlo con calma. Significa entrenar, pero no bajo presión. Significa comer, pero no con culpas.

Este año espero poder ser mejor. De hecho, todos podemos ser mejores. Podemos tratarnos menos mal, quizá hasta tratarnos bien. Este año podemos intentar y quizá lograr, estar más cerca de nuestras emociones. Es difícil, a veces también doloroso, pero sin duda es un camino que vale la pena caminar.

En términos de nutrición, yo no se si eso nos ayude a estar más flacos, pero seguro más sanos y más felices. Que inicien muy bien esta nueva oportunidad, ese es mi deseo.

Sol Sigal.

 

 

 

 

9 enero, 2019 @ 3:56 pm No hay comentarios en De regreso