¡Que sea la última vez que vuelves a empezar!

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Coyoacán, Ciudad de México.

 

Empezar una dieta puede volver loco a cualquiera. La pura idea de tener que renunciar a lo que más nos gusta nos genera miedo, ansiedad, enojo y una enorme incertidumbre al pensar que “nunca más” podremos comer eso que tanto amamos, eso que nos recuerda nuestra infancia o con lo que celebramos y compartimos.

Me parece un error. Eso sucede en las dietas de moda y no los planes de alimentación personalizados y hechos a la medida.

Hoy vengo a recordarte que estar a dieta es un estilo de vida porque “dieta” es todo lo que comemos y comer sano debe ser un hábito de todos los días y para siempre. Por ello, no debes sentirte acorralada, frustrado o simplemente muy de malas todo el tiempo.

Uno de los platillos a los que generalmente las dietas de moda te obligan a renunciar es el postre. No lo hagas. Mejor aprende cómo puedes acomodarlo en un estilo de vida sano y feliz.

Te doy estas ideas para que lo logres:

1. El hábito correcto es eliminar el azúcar, por ello, no comas postre más de una o dos veces por semana. Por postre entendemos pastel, galletas, pan dulce, flan, arroz con leche o cualquiera de esas delicias. No importa si es antes o después de otro platillo o lo sustituye. Es decir, cenar pan dulce no puede ser diario, comer galletas en una junta tampoco. Sólo podrás hacerlo un par de veces a la semana. Piensa cómo están tus planes y decide cuándo es el mejor momento para hacerlo.

2. El tiempo de comida donde quieras postre deberá ser sin carbohidratos, es decir, no podrás comer sopa de pasta, arroz, tortillas, pan, papa, camote, quinoa, amaranto, elote, fruta o alcohol. Así es, quieres postre, no puedes beber. ¿Qué prefieres? Olvídate de esos atracones de sopa de fideo, arroz, enchiladas, agua de fruta y… gelatina o conejito de chocolate.

3. Comparte. Pide un postre al centro y cómanlo entre varios. Si comes sólo, pide la mitad o ¾ partes directo para llevar. Si te lo sirven lo más probable es que te lo acabes.

4. Si la tentación la tienes en casa, haz un esfuerzo desde el origen del problema y no compres lo que sabes que te hace perder la razón. Si el chocolate es tu debilidad o las galletas de canela, no tenerlas en la alacena puede ser una gran alternativa para mantenerte en orden. En casa puedes tener gelatina sin azúcar o un bote de merengues con stevia para un antojito, pero hazte un favor y aléjate de esos panes y galletas “light” “con sólo 40 calorías” que sólo mienten.

Así pues, no renuncies al postre, sólo elige cuándo vale la pena y cuándo no. Acuérdate de buscar asesoría con un especialista que adapte tu plan de alimentación a tus gustos y necesidades para que puedes comer “así” siempre.

Sol Sigal.

 

31 enero, 2018 @ 3:42 pm No hay comentarios en ¡Come postre!