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Coyoacán, Ciudad de México.

397 Colesterol emocional

 

El colesterol es un tipo de grasa que existe naturalmente en todas las partes del cuerpo, de hecho, lo necesitamos para funcionar. Cada una de nuestras células tiene una capa lipídica (grasa). Lo que no debe suceder es que ese colesterol esté circulando libre por la sangre porque al combinarse con otras sustancias puede adherirse a las paredes de las arterias y poco a poco estrecharlas hasta obstruirlas.

Una dieta correcta acompañada de ejercicio puede disminuir los niveles de colesterol, sin embargo en muchos casos hace falta tomar medicamento.

Para poder tener niveles adecuados e ir disminuyendo la dosis de medicamento (hasta poder dejarlo) hace falta que la dieta contenga máximo 30% de grasa. De este 30%, sólo 10% deberá ser de grasas saturadas.

Pero ¿cuáles son los alimentos que elevan los niveles? Hay varios, sobre todos los que son ricos en grasa saturada como la carne roja o de cerdo (con grasa visible porque hay cortes que tienen poca), los embutidos (jamón, salchicha, chorizo, tocino), algunos mariscos, yema de huevo y manteca. Estos últimos se usan en la elaboración de panes dulces, galletas y donas por lo tanto hay que tener cuidado. También hay que cuidar el consumo de papas fritas, nachos, botanas en general que fueron fritas en aceite.

Sucede que el aceite vegetal es sano hasta que se calienta (para cocinar, freír). Ahí es donde su estructura química cambia y se hace dañino elevando los niveles de colesterol. Por eso es que se recomienda usarlo siempre en frío (para ensaladas, por ejemplo).

Otro grupo de alimentos que puede tener colesterol son los lácteos ya que al provenir de animales, tienen este tipo de grasa. Por eso es que se recomienda que siempre se usen las versiones light o sin grasa en leches, yogures, quesos y evitar mantequillas y margarina.

Ahora bien, todo esto de lo que les he estado contando tiene que ver con el colesterol “exógeno” o que consumimos de fuentes externas. Hay uno que es “endógeno” o que producimos todos en el hígado. El problema viene cuando, por un lado se consume mucha grasa y por el otro se produce mucho en el hígado.

La dieta puede ayudar a controlar una parte del problema, pero si queremos controlar la otra debemos bajarle al estrés y la tensión. Bajo situaciones de tensión el cuerpo necesita más energía, por lo tanto glucosa y grasa por lo que se suele comer más y peor. Además, el hígado deja de funcionar de manera correcta y libera sustancias que pueden ser peligrosas.

Por ello de nada sirve tomar medicamento si no controlamos por un lado o que comemos y por el otro lo que pensamos. Mientras no haya manejo de las emociones, el enojo y el estrés es muy poco probable que podamos mantener al colesterol en la raya. De ahí el éxito del ejercicio para estos males.

El ejercicio no sólo utiliza la grasa como fuente de energía sino libera sustancias positivas que neutralizan de cierta manera la acción de las negativas. Las endorfinas liberadas durante el ejercicio pueden ayudar a normalizar el cortisol, la hormona del estrés y generadora de grandes desbalances. Finalmente, además, el tiempo que dedicas al ejercicio es tiempo para ti y para dejar de pensar o estar en situaciones estresantes.

Así que la próxima vez que te sientas triste, cansado, estresado o devastado en lugar de comer chocolate o pan dulce, ve a hacer ejercicio… eso sí ayudará a mejorar tus emociones sin descomponer tu salud.

Sol Sigal.

24 febrero, 2016 @ 7:27 pm No hay comentarios en Colesterol emocional