¡Que sea la última vez que vuelves a empezar!

lun, mar, miér y jue: 7:45 am a 2pm;
Miércoles: de 4:30 a 7:30pm;
Sábado: 9:30 am a 2pm

(55) • 5658 • 1558

Agenda una cita AQUÍ

Coyoacán, Ciudad de México.

 

Hoy vino un paciente, tiene ganas de mejorar sus hábitos de alimentación. Desde hace unos meses comenzó con la búsqueda de información para saber cómo hacer mejor las cosas. Inició dejando el refresco, lo que me parece perfecto y después decidió dejar de cenar lo que le hacía su esposa (recalentado de lo que habían comido en la tarde) para cenar cereal con leche. Escuchó por ahí que es “de dieta”.

Después de una conversación sobre los medios de comunicación y la publicidad, le recomendé que, por el estilo de vida que él tiene, el cereal con leche no es la mejor opción. Brevemente les diré que este paciente es sedentario y también, maldigestor de la lactosa, así que la cena que había elegido era la peor de las opciones.

Le propuse unas ideas que se ajustan más a sus necesidades y que les quiero compartir:

Quesadillas: las tortillas de maíz son altas en calcio y para quienes intentan consumir menos trigo, son una súper alternativa. El queso contiene caseína, una proteína que se dispersa más lento en la sangre y ayuda a la reconstrucción de masa muscular durante la noche. Además, el queso aporta aún más calcio. Si les pones pechuga de pavo, agregas triptófano, aminoácido precursor de melatonina que a su vez ayuda a producir serotonina, hormona que ayuda a conciliar el sueño profundo.

Huevo con verduras: muchas veces el huevo se asocia al desayuno pero es una proteína muy completa que da sensación de saciedad por más tiempo. Si lo combinas con verduras, la fibra que contienen te ayudará a ir al baño por la mañana. Siempre será mejor eso, que tomar cucharadas o pastillas de fibra. Obvio, acompáñalo con agua sola.

Molletes: la combinación de cereal y leguminosa permite al cuerpo sintetizar proteína de alta calidad, es como si comiera carne. Si eliges pan integral, mejor, porque aumenta el aporte de fibra. Además, si le quitas el migajón y le pones queso blanco (tipo panea) queda un platillo delicioso y completo. ¿El complemento ideal? Salsa pico de gallo que tiene muchísimos antioxidantes (jitomate) y vitamina C (chile).

Licuado con proteína. Si de plano la vida ya no te da para hacerte de cenar algo más elaborado, no te sientas mal. Vacía en la licuadora una taza de leche o un yogurt griego sin azúcar, una medida de proteína en polvo de tu sabor favorito, 3 cucharadas de hojuelas de avena y 10 almendras. Con esta combinación tendrás todo lo que necesitas rápido y delicioso.

Recalentado: como la familia es importante y su cocina es tradición, no te niegues la oportunidad de comer lo que comen en casa. Sólo mide las porciones y favorece el consumo de proteína y verdura, modera los carbohidratos y bebe agua sola. Verás que no tiene nada de malo cenar lo que los demás comieron.

Así pues, aquí varias opciones para que puedas elegir y no te sientas a dieta cenando siempre ensalada o nopales con queso.  Hay muchas opciones deliciosas y que pueden ajustarse perfectamente a tus necesidades y gustos. Eso sí, acuérdate que las dietas son personalizadas y sólo un nutriólogo puede ayudarte a calcular las cantidades que son para ti. Por lo demás, a cenar rico…

Sol Sigal.

 

 

 

 

24 enero, 2018 @ 5:29 pm No hay comentarios en Cenas perfectas