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Coyoacán, Ciudad de México.

 

Desde hace casi 40 años existen en el mercado bebidas energizantes. Con ciertas sustancias que buscan estimular el organismo, la idea es que den energía en los momentos que más los necesitas. Básicamente contienen cafeína, vitaminas del complejo B, aminoácidos y azúcar. Nada que no consumamos en una dieta correcta. La diferencia aquí, son las cantidades.

Estas bebidas se crearon con la idea de aumentar la capacidad mental y física en momentos de agotamiento, estrés, falta de sueño o cansancio físico. Debido a los resultados que dan, se han hecho muy populares.

La complicación viene cuando se usan como no se debe, se excede su consumo, se combinan con alcohol u otras sustancias o cuando salen al mercado diferentes marcas que tienen dosis exageradas de cualquiera de los componentes.

No voy a hablar de marcas, aunque tengo mi preferida, lo que voy es a comentarles que el 8 de febrero el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) anunció su postura respecto a estas bebidas y las nuevas recomendaciones y advertencias de seguridad en torno a su consumo (http://bit.ly/2nWE8s4).

Están dirigidas básicamente a niños y jóvenes, quienes son más vulnerables a la publicidad y buscan ayudar al consumidor a entender los riesgos asociados al consumo excesivo o rápido de estos productos. John Higgins asegura que la cantidad excesiva de cafeína que contienen puede tener efectos adversos en los sistemas cardiovascular, neurológico, gastrointestinal, renal y endócrino así como síntomas psiquiátricos.

Cuando son consumidas con moderación pueden tener efectos mejorando el rendimiento a corto plazo. Sin embargo, es importante seguir las recomendaciones de seguridad:

Proteger a los niños y jóvenes ya que son más vulnerables a los efectos secundarios de una dosis elevada de cafeína. No es un producto para ellos y por lo tanto habrá que detener la publicidad que impacte en estos segmentos de la población.

No usar las bebidas energizantes antes, durante o después un ejercicio extenuante.

No deben consumirlo mujeres embarazadas o lactando, personas sensibles a la cafeína o con antecedentes de enfermedad cardiovascular.

No debe usarse como bebida deportiva ni mezclarse con alcohol.

Considera importante seguir haciendo investigación en torno al tema y educar al consumidor sobre posibles efectos secundarios.

Así pues y como lo he dicho en algunas pláticas que he dado:  las bebidas deportivas deben usarse para lo que fueron concebidas y como se indica. No se puede exceder la dosis (en cantidad ni tiempo) y los resultados que dan ayudan a objetivos específicos.

Hay muchas marcas en el mercado que prometen dar mejores resultados pero la realidad es que no se necesitan mega dosis de los componentes de la fórmula para lograr los objetivos buscados y el riesgo de cantidades tan altas es real.

Mi consejo es que pruebes con una lata de marca conocida (no de semáforo ni de oferta en tienda de conveniencia) y veas cómo te sientes. Sólo así podrás decidir si quieres seguir o no. Eso sí, ten claro que no sustituyen a las bebidas deportivas ni a los patrones de hidratación y que deben ser parte de una estrategia nutricional y de hidratación en atletas.

Sol Sigal.

 

 

 

 

 

14 febrero, 2018 @ 3:37 pm No hay comentarios en Bebidas energizantes