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Muy probablemente te las han recomendado o las has tomado. Son los principales antioxidantes y en muchos casos es necesario suplementarlas. Personas que hacen mucho ejercicio, se exponen a contaminantes, fuman, beben o se asolean necesitan consumir dosis más elevadas de estas vitaminas pero, ¿sabías que puedes estar tomándolas mal?

La famosa vitamina C es hidrosoluble y la necesitamos para formar colágeno de huesos, cartílagos, músculos, etc. Refuerza la absorción de hierro y la regeneración de otros antioxidantes, como la vitamina E y una deficiencia aguda puede derivar en escorbuto.

Lo que hay que tener cuidado es con el exceso ya que puede causar la deficiencia de vit B12. Muchas veces se usa para tratar resfriados, infecciones en vías urinarias, asma, sangrado de úlceras estomacales, en fin, pero la cantidad debe ser dosificada por un médico ya que un exceso puede causar también cálculos renales, diarrea, nausea, gastritis o complicaciones mayores.

Hay que saber que algunos medicamentos como los anticonceptivos a base de estrógenos, el uso frecuente de aspirina y la medicación anticoagulante puede inhibir su efecto.

Por lo general el consumo en alimentos es seguro y la suplementación suele serlo también ya que lo que no se utiliza el cuerpo lo elimina por la orina. La dosis recomendada para mayores de 18 años es 120 mg/día y no se debe exceder de 2000 mg.

Ojo: Para quienes necesitan una dosis extra, hay que tener cuidado porque el calor del cocinado puede destruirla, así como las temperaturas cálidas fuera de un refrigerador (el caso de los jugos preparados que se quedan mucho tiempo al aire libre) así que no alcanzarán lo que requieren. La cafeína también inhibe su absorción.

Otro antioxidante famoso es la vitamina E. Esta es liposoluble (soluble en grasa) y ayuda a proteger a los tejidos contra el ataque de los radicales libres.

En los alimentos se encuentra de manera natural en aceites, grasas y semillas. También la yema de huevo y algunos cereales.

El tema es el consumo en exceso, que una vez más es raro cuando la fuente es alimenticia, el tema es la suplementación y si está mal dosificada puede causar hemorragias y problemas de coagulación. La dosis diaria recomendada es de 15 mg/día, es decir 1500 UI (formas naturales) o 1000 UI (formas sintéticas).

El exceso se puede determinar por diarrea, dolor abdominal, bajas en el sistema inmune y por lo tanto infecciones bacterianas, sangrado, hipertensión arterial y disminución de vitamina C en sangre.

Ojo: pacientes que viven con diabetes deben supervisar la dosis con su médico porque puede modificar a los requerimientos de insulina.

Así pues, asegúrate de estar tomando tus antioxidantes como debe ser. El mejor momento es después de hacer ejercicio, pero si no puedes, en la mañana con agua. Evita tomarlos con refresco, café, jugo o leche. De la misma manera recuerda que el consumo excesivo de fibra disminuye su absorción.

Finalmente, es importante decir que en ningún caso deben suplementarse vitaminas a niños menores de 12 años a menos que lo recomiende el pediatra.

Sol Sigal.

 

 

 

7 junio, 2017 @ 2:11 pm No hay comentarios en Vitamina C y E